Una aventura
quijotesca
Enfrentarse a gigantes que otros ven molinos,
con escasos recursos y el único armamento de las ideas.
Surgida del ecosistema intelectual de El Jacobino, un think tank que lleva años combatiendo la desinformación y defendiendo un Estado social fuerte, igualitario y sin fronteras internas, Izquierda Española se constituyó como partido el 27 de diciembre de ese año con la determinación de quienes saben que llegan tarde pero no pueden no intentarlo.
"Lo que nos une no es una tradición partidista sino una convicción compartida."
Nuestra afiliación viene de lugares distintos: hay quienes militaron en UPyD o en Ciudadanos, quienes lo hicieron en el PSOE, en Izquierda Unida, en el PCE o en Podemos, y quienes nunca antes habían pertenecido a ningún partido. Trayectorias diversas que confluyen en un mismo diagnóstico: la izquierda española necesita recuperar al ciudadano, defender el Estado social con seriedad y dejar de sacrificar la igualdad en el altar de la identidad y el territorismo.
Meses después de nuestra fundación, en junio de 2024, nos presentamos a las elecciones al Parlamento Europeo. Lo hicimos con los recursos de un partido recién nacido y la energía desbordante de una afiliación que creyó desde el primer día: militantes que pusieron su tiempo, su dinero y su entusiasmo al servicio de algo que no existía todavía y que ellos estaban ayudando a construir.
votos en las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2024.
Una derrota sin derrota.
Obtuvimos 32.717 votos y nos quedamos sin representación, una derrota sin derrota, porque nadie que salga a defender lo que cree con honestidad ha perdido del todo.
Nuestro Secretario General, Guillermo del Valle, ha definido este empeño muchas veces como una aventura quijotesca, y tiene razón en el sentido más literal: enfrentarse a gigantes que otros ven molinos, con escasos recursos y con el único armamento de las ideas.
Izquierda Española no existe para gestionar el sistema tal como está, sino para disputar la hegemonía cultural de una izquierda que ha abandonado al ciudadano corriente en nombre de identidades que dividen y autonomías que desigualan. Seguimos creciendo. Esta historia todavía está siendo escrita.
Y más pronto que tarde, celebraremos victorias.